Caso de éxito afectado recuperado de TOC de Homosexualidad con terapia online desde México

TOC Amor - Relacional TOC Homosexualidad Psicólogo Alejandro Ibarra

Testimonio de un afectada recuperada de TOC de México con terapia vía online desde México

A mis 26 años experimenté mi primer ataque de pánico. Ese y los subsecuentes ataques se distinguían por ser bueno… prácticamente indistinguibles a un infarto. Dolor de pecho, mareos, sensación de pesadez, hormigueos en cara y cuerpo se convirtieron en la constante en mi vida al punto de invalidarme por completo. No podía manejar ni vivir solo. El terror me sometió y perdí poco más de un año de mi vida. Me hubiera gustado tener la cabeza y el coraje necesarios para encontrar el tratamiento adecuado.

A mis 28 ya recuperado y encaminado. Pensé que no podría tener nunca más peor crisis mental-somática. Bueno, eso pensé antes de conocer al mismísimo infierno.

Las mujeres, desde muy pequeño, siempre han sido la brújula de mi vida. No hay combustible más potente para mi que mi fascinación por experimentar mi vida con La experiencia de la mujer. En mayor o menor medida, todo lo que hago en mi vida viene de esa convicción.

Cuando digo infierno. No estoy exagerando. Si pudiera describir el sentimiento sería algo parecido a este ejercicio mental:

Imagina que eres padre o madre y en un descuido te arrebatan a tu hijo ¿Ya? Ahora imagina que l@ matan frente a tus ojos. No solo hoy, ahora lo sabes, y tienes certeza de que lo vas a revivir por el resto de tus días.

No soy padre. Pero probablemente ni ese sentimiento sea suficiente para describir mi agonía. A mi no me arrebataron a mi hijo, pero si mi completa identidad.

No sé, en verdad no sé cómo estoy vivo.

Toda mi naturaleza sexual; fantasías, pensamientos, emociones y sentimientos se volvieron contra mi. Una vez más, la duda y el terror se apoderaron de mi. Entre más lo resistía, más persistía, más fuerza le daba a aquello que no quería. ¿Razonamiento lógico?, ¿experiencias?, ¿mi pasado o mi futuro?, todo jugó contra mi.

Algo se apoderó de mi, mi peor miedo, mi peor demonio. Sentía, pensaba, decía y ahora vivía en un nocivo e infinito bucle salido de control; lleno de emociones y pensamientos infernales. En mis peores días no veía más que ponerme fin.

Había días más tenues que otros. Nunca me sentí bien, pero podía «continuar con mi vida». Intenté psicoanálisis, novias, psiquiatras, compulsiones mentales para aliviar mi malestar. Nada funcionaba, no podía regresar a ser yo.

Sexo, interés sexual o algún tipo de relación con una mujer, sentía que no la merecía. El deseo seguía ahí pero ahora era inalcanzable y prohibido para mi. Las puertas a mi deseo más interno, se habían cerrado pero solo para mi. No podía salir a la calle sin dudas ni comprobaciones ni miedos. Abrumado por el ruido, porquería e incongruencia mental y somática.

Me resigné a sobrevivir en esta mierda durante dos años.

No fue sino hacia el final del segundo año, que desperté particularmente mal. Abrí Youtube para comprobar mis síntomas pero encontré un testimonio en el canal de Alejandro. Un testimonio de un valiente muchacho mexicano varios años más joven que yo. TOC, el mismo TOC, pero esta vez algo hizo click, comencé a identificarme con el muchacho y lo vi sano.
Ya había visto el canal de Alejandro, pero no me había dado cuenta aún de que esta vez estaba buscando una solución. Me fue congruente lo que Alejandro preguntaba y decía mientras que también me parecía congruente y me identificaba con lo que el muchacho describía.

Después de ver el testimonio de una hora, me sentía muy impotente y poco merecedor de ayuda. No tenía esperanzas ni más que perder me dije.

Decidí ponerle fin a esta putada. Busqué ayuda con Alejandro y su equipo.

Esa misma semana comencé con mi primera sesión. Para mi fortuna y gracias a esta decisión conocí a una persona clave en mi vida. Mariela Belgrave, mi terapeuta asignada.

Mariela, si estás leyendo esto… Estoy infinitamente agradecido contigo. No sé cómo agradecerte… Gracias, gracias, gracias por tu convicción, disciplina, paciencia y firmeza en tu tratamiento para ayudarme a salir de este infierno.

El primer mes fue muy pero muy duro, todas mis dudas, miedos y obsesiones regresaron como una avalancha diseñada para acabar conmigo. Pero algo en la actitud, claridad y experiencia de Mariela me inspiraron la confianza que necesitaba para dejarme ayudar. La técnica de la terapia es en sí simple, pero es en realidad la dirección y claridad que tiene la terapeuta, la que hace toda la diferencia.

Hoy después de cerca de 1 año y 2 meses he concluido mi tratamiento.

Siendo sincero, no estoy libre de toda duda ni obsesión. Y no me siento igual que antes. De hecho, soy otra persona. Me siento más fuerte y… De muchas maneras, puedo decir que estoy infinitamente mejor que incluso antes de que me invadiera este demonio. No voy a mentir, no fue fácil, ni particularmente agradable el tratamiento. Pero cuando tu vida depende de ello, poco importa.

Muchos otros miedos y obsesiones se han disuelto o atenuado, no porque ya no existan, sino porque principalmente mi manera de enfrentar mis miedos, situaciones u obsesiones ha cambiado por completo.

Sí. Hay cosas que aún estoy resolviendo. Pero hoy estoy recuperando como un viciado todos los años de vida que perdí. Hoy no dejo que el miedo me consuma. y hoy disfruto a las mujeres (y relaciones sociales en general) más que nunca. Porque mi perspectiva ya no viene desde el miedo.

Si estas pasando por este o algún otro círculo infernal parecido, te deseo de todo corazón que no pierdas el foco, que reunas el coraje necesario. Que te armes de valor, tomes las riendas de tu situación y que encuentres la ayuda adecuada. No estas sol@. No te des por vencid@.

Gracias por leer esto. Te deseo todo el éxito en tu vida.




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PSINCO ALEJANDRO IBARRA- casos de éxito

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