Controlar los ataques de ira con Terapia Cognitivo Conductual (TCC) es posible mediante la identificación de pensamientos distorsionados, el entrenamiento en habilidades sociales y técnicas específicas para manejar la frustración y la impulsividad.
Esto permite reducir conductas agresivas, mejorar las relaciones y recuperar el equilibrio emocional. En este artículo te explico cómo la terapia te ayuda paso a paso.
Y es que, si no se tiene un buen control o manejo de la ira y la agresividad, puede convertirse en un problema y poner en peligro tu carrera, tus relaciones y todos los aspectos de tu vida, la verdad es que es un gran problema por el que mucha gente sufre. Además suele ser un problema difícil de controlar sin ayuda externa, como una terapia contra la ira o de control de ira.
Evita la destrucción de tus relaciones laborales y personales. Elimina tus conductas agresivas. Todos nos sentimos furiosos en algún momento. La ira y la agresividad son una respuesta normal del ser humano cuando se siente amenazado o frustrado.
¿Qué es la ira y por qué hacer terapia de manejo contra la ira?
La ira es un estado emocional de intensidad variable, desde una ligera irritación hasta una furia violenta. En otras palabras, es una emoción de tipo violento que se caracteriza por:
- Mayor energía y gesticulación.
- Aumento del ritmo cardíaco, presión sanguínea, adrenalina y noradrenalina.
- Sudor, enrojecimiento, tensión muscular, respiración acelerada.
Algunos ven la ira como parte de la respuesta cerebral de atacar o huir de una amenaza o daño percibidos (en este caso sería la versión de atacar). La ira disminuye la capacidad de razonar.
La ira surge como consecuencia del miedo, la inseguridad, la envidia, los celos, de no saber cómo actuar, etc. Igualmente surge cuando no podemos controlar una determinada situación o no podemos controlar las acciones de los demás, o bien cuando no aceptamos determinados hechos o nos molesta la forma de actuar de quienes nos rodean.
Es decir, resumiendo todo lo anterior, la ira o agresividad suele:
- Disminuir la capacidad de razonar.
- Surgir por miedo, inseguridad, envidia, celos o sensación de amenaza.
- Asociarse a frustración, temor o incluso fatiga.
- Activarse por recuerdos traumáticos o problemas personales.
Los problemas personales y los recuerdos de hechos traumáticos, o situaciones que nos hicieron enfadar, también pueden desencadenar este tipo de emociones.
Nos sentimos frustrados por algo y es esa frustración la que desencadena la rabia o cólera. Concretamente la cadena sería:
Expectativas no cumplidas → Frustración → Sentimiento de Injusticia→ Dolor Emocional→ Ira/agresividad (la agresividad sería la manifestación externa de la ira).
La importancia del control de la ira, la agresividad y otras emociones
Es importante entender los problemas que esta conducta causa hoy en día. Debemos concienciarnos bien de ello para poder controlarla. La agresividad nunca soluciona nada y solo nos llevará a sentirnos peor y agravar el problema. Debemos tener esto muy claro para empezar.
- Agresividad y ansiedad: La agresividad es una conducta similar a la ansiedad y, como emoción, la puede sustituir y es menos desagradable, aunque puede ser devastadora contra los que nos rodean o contra nosotros mismos.
- Agresividad y desesperación: Cuando no somos capaces de resolver un problema, nos desesperamos. Y para salir de la desesperación, generamos una rabia terrible que si no es canalizada puede ser destructiva.
- Agresividad y poder: Una de las formas de manejar un trastorno de ansiedad, es por medio del poder y la agresividad, que genera miedo en los demás. Y si nos tienen miedo tenemos poder sobre ellos.
La agresividad nunca soluciona nada. Si el problema supera tu capacidad, acude a un psicólogo para entrenar habilidades de afrontamiento.
Por su parte, la ira es una respuesta emocional normal, todos la sentimos en ciertas situaciones, pero no todos sabemos manejarla igual.
Si el problema de agresividad o ira rebasa nuestra capacidad para solucionarlo, o alcanza grados muy elevados, debemos acudir a un psicólogo que nos ofrecerá técnicas para ayudarnos en el manejo de la situación y que nos entrenará en habilidades de afrontamiento.
Algunas personas son capaces de expresar su ira de forma controlada y constructiva, mientras que otras ‘explotan’ de modo agresivo e incontrolado, bien sea de inmediato o tras la acumulación de muchos sentimientos. El resultado puede ser una conducta intimidante, violenta o amedrentadora que pone en peligro a otras personas. La ira puede incluso culminar en autolesiones como en el toc de daño así mismo y a los demás.
¿Por qué ponerse en tratamiento para la ira y agresividad?
Como hemos visto, la ira y la agresividad no son solo reacciones momentáneas o explosiones emocionales. Por tanto, cuando se presentan de forma frecuente o descontrolada, se convierten en un problema.
Para identificar su verdadero impacto, lo primero es buscar ayuda con un psicólogo experto en ataques de ira y, así, poder poco a poco recuperar el equilibrio emocional.
Aquí puedes ver lo importante que puede ser para la salud y bienestar tomar terapia para controlar los ataques de ira y agresividad:
- Perturban, alteran y destruyen las relaciones interpersonales y familiares. Y es que la ira mantenida en el tiempo genera distancia emocional, tensión constante y conflictos importantes (incluso cuando hay amor o buena voluntad).
- Tienen un impacto negativo en el desempeño del trabajo y/o los estudios. Las emociones mal gestionadas, afectan la concentración y deterioran la imagen profesional.
- Impulsan a decir cualquier cosa que después nos avergüenzan. La impulsividad verbal puede dejar cicatrices difíciles de reparar y genera remordimiento después del estallido.
- Disminuye la autoestima. Aparece una sensación de fracaso personal que, con el tiempo, mina la confianza y la seguridad interior.
- Dejan la sensación de que se ha perdido el control y genera sentimiento de culpa. Aparece una sensación de fracaso personal que, con el tiempo, mina la confianza y la seguridad interior.
Terapia de Control de Ira Cognitivo Conductual
Desde la terapia contra, de control o manejo de la ira, a través del cambio de nuestros pensamientos e interpretaciones de los sucesos que vivimos, conseguimos un cambio en las reacciones emocionales y del comportamiento. Y, así, estar en condiciones de minimizar y eliminar las reacciones de agresivas, alcanzado los siguientes objetivos:
- Aceptar que las personas y las situaciones no necesariamente serán como lo deseamos o lo consideramos correcto.
- Reconocer que todo el mundo no se rige por nuestras propias leyes o deseos.
- Aprender que nosotros mismos somos los causantes de nuestro enfado, y no los demás, por lo que modificarlo está en nuestro propio interés y beneficio.
- Mejorar las relaciones sociales por medio del desarrollo de habilidades sociales asertivas.
- Psicoeducar sobre los efectos perjudiciales de la agresividad, incluyendo los fisiológicos, psicológicos y sociales.
- Proporcionar estrategias externas y de control de pensamiento para reducir los estímulos y situaciones que actúan como desencadenantes.
- Modificar los pensamientos y actitudes disfuncionales asociados a la ira para desarrollar un patrón de pensamiento alternativo y funcional que permita poner en marcha conductas más adaptativas y la vivencia de emociones más ajustadas.
- Aprender formas de comunicación asertiva de cara a sustituir la agresividad como forma de lograr objetivos.
En algunos casos, será necesario complementar estos objetivos con el trabajo de la empatía, o la capacidad para ponerse en la situación del otro; la mejora de la autoestima; el incremento de las habilidades de negociación o el desarrollo de habilidades de afrontamiento de los problemas cotidianos y el estrés.
No lo dudes y aprovecha todas tus ventajas. ¡No tienes nada que perder y mucho que ganar!

