Testimonio afectado de TOC de Homosexualidad en proceso de recuperación

Testimonio de afectado de TOC de Homosexualidad en proceso de recuperación Semana Internacional de Concienciación del TOC

Mi testimonio.

Mi primer contacto con el TOC empezó cuando tenía 19 años, hoy tengo 36.

Aquella noche tras tener una conversación con un amigo y decirme que otro amigo nuestro era gay, un pensamiento se quedó para siempre en mi mente: «¿y si yo soy gay?»

Pensé que esa duda se iría de mi mente con facilidad y rapidez, porque siempre me sentí atraído por chicas e incluso en aquella época tenía una relación estable con mi primera novia con la que llevaba años. Pero no, no fue así y caí en una depresión bastante grande que me hizo dejar mi trabajo y no salir ni de casa.

Aquella idea no se iba y decidí ponerme en manos de la primera psicóloga que me reconoció. Lo cierto es que no me ayudó en nada, pese a que sé que ella intentó abordar el tema como supo o pensaba correcto, pero a mí me generó mucho más malestar intentar aceptar una homosexualidad que no me entraba en la cabeza porque siempre me gustaron las mujeres y con ellas he tenido una sexualidad muy activa a lo largo de mi vida.

Decidí visitar a un psiquiatra que me puso en tratamiento y no tardé en recuperarme y me dí cuenta en poco tiempo,  conforme empecé a salir y entrar que la cabra tira al monte y volví a fijarme en lo que siempre me había fijado, en las chicas.

Pero el fantasma volvió en forma del mismo pensamiento, no tardó mucho en aparecer y me volvió a desmontar. Porque así es el TOC, te «machaca» en aquello que más te duele, en mi caso, un chico al que le han atraído las mujeres y mucho, ¿cómo pueden dejar de gustarle y pasar por delante suya mujeres atractivas y no sentir impulso ni deseo?, tu mundo se desmorona.

Les he contado sólo mi comienzo con el «fantasma» cómo yo le llamo. Podría continuar y escribir todo un libro lleno de vivencias junto a mi inseparable.

Vinieron otros muchos terapeutas, psicólogos clínicos, terapeutas florales, psicólogos que me enseñaron técnicas de relajación e incluso a meditar….imagínense en 17 años en los que había 3 meses buenos (libre de pensamiento obsesivo) 5 malos y así sucesivamente, fracasos de parejas por el mismo motivo, un nivel de ansiedad tan bestial que te hace sentir la desesperación más extrema que se pueda imaginar, mi búsqueda ha sido siempre la misma, mi curación.

Todas y cada una de las terapias que empecé comenzaron con la misma ilusión y terminaron con la misma desesperación, usaban el método cognitivo-conductual. Hoy se que no es suficiente, porque hoy sé que es lo que padezco.

Tras buscar en Internet, haciendo mi anterior terapia, di con un foro en el que me sentí identificado, hablaban de TOC de homosexualidad. Mi siguiente búsqueda fue buscar profesionales en mi ciudad, Sevilla, hablaban de un tal Alejandro Ibarra y no dude en marcar su número.

Fue la primera persona que me pudo decir algo diferente por teléfono y estar casi seguro de que se trataba de un trastorno obsesivo compulsivo de tipo puro y por su apretada agenda me derivó a una de las psicólogas de su equipo, mi terapeuta y guía en un nuevo comienzo para plantar cara a mi fantasma.

Ella no tardó en darme mi diagnóstico y me dijo que sería una terapia totalmente diferente en la que no hablaríamos de causas, de pasado ni de origen, si no que iríamos al grano, iríamos a neutralizar el problema.

Empezamos la EXPOSICIÓN CON PREVENCIÓN DE RESPUESTA, y lo pongo en mayúsculas porque es el único método, que aunque en principio piensas «qué demonios estoy haciendo» a mí me ha permitido gestionar esas ideas intrusivas y obsesivas y a día de hoy, después de casi un año me ha permitido estar en una fase de recuperación muy avanzada. He podido ir al gimnasio sin miedo a ver hombres desnudo en los vestuarios por las rumiaciones mentales que me provocarían después, pude volver a plantearme una relación de pareja y sentir la atracción hacia mujeres de nuevo e incluso pude tener sexo sin miedo de que en el previo se cruzara un pensamiento de tipo homosexual.

Sé que me queda camino por recorrer, pero también sé que estoy en el correcto.

La terapia de exposición con prevención de respuesta junto con la disciplina y el compromiso de cumplir con las pautas que me han indicado, han sido las claves para la recuperación que voy experimentando, que no son ni más ni menos que momentos de libertad que espero que muy pronto se conviertan en una nueva forma de vivir con la calidad que merece cualquier ser humano.

Mando un abrazo a todos aquellos que remamos en el mismo barco, sé que la recuperación es posible porque he sido testigo de algunas altas en mi grupo y doy fe de que la mejoría, como poco se alcanza porque yo la estoy viviendo. Ánimo compañeros.

Espero que la próxima vez que os deje un testimonio sea el de mi recuperación.

Gracias Alejandro Ibarra y todo el equipo de PSINCO por ser mis guías. ¡Gracias!

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