Testimonio de afectado recuperado de TOC Relacional con terapia online desde Jaén.
Quería compartir mi experiencia por si puede ayudar a alguien que esté pasando por lo mismo que yo pasé.
Recomiendo totalmente tratar el TOC con el equipo de Alejandro Ibarra. Además de haber sido paciente, también he realizado allí mis prácticas como psicólogo, así que he podido vivir el trabajo del equipo desde las dos perspectivas. Y puedo decir con total sinceridad que la dedicación, la implicación y el acompañamiento que ofrecen son increíbles.
Recuerdo que al principio me costaba muchísimo entender por qué dejar de hacer las compulsiones iba a hacer que mejorara. Sinceramente, no lo veía. Pensaba: “¿Cómo voy a controlar todo este malestar si precisamente las compulsiones son lo único que me calma?”. Pero con el tiempo entendí que ahí estaba la clave. Poco a poco, con la ayuda del equipo y con mucha práctica, fui aprendiendo a soportar ese malestar sin responder al TOC. Y os aseguro que llega un momento en el que empiezas a notar que realmente funciona.
Es muy fácil leer esto o escucharlo y pensar que suena bonito, pero cuando estás dentro del problema cuesta muchísimo creerlo. Por eso quiero decir una cosa importante: no os pongáis plazos ni os presionéis. Cada persona aprende a un ritmo diferente. Hay personas que avanzan muy rápido y otras necesitan bastante más tiempo. Y eso es completamente normal.
Durante mis prácticas también he podido comprobar esto de primera mano. He visto personas que en relativamente poco tiempo consiguieron controlar las compulsiones y otras que necesitaron mucho más recorrido. Pero lo realmente importante es que, trabajando de la manera adecuada, ambas terminaban recuperándose y aprendiendo a gestionar el TOC.
En mi caso, a día de hoy sigo considerándome en recuperación, aunque estoy muy recuperado. Y creo que eso también es importante decirlo. El objetivo no es vivir pendiente de que no vuelva nunca un pensamiento, una sensación o un impulso. El objetivo es que, cuando aparezcan, ya no tengan poder sobre ti.
Ahora mismo no siento la necesidad de presionarme para dejar de tener pensamientos. Si aparecen, aparecen. Me generan muy poco malestar y prácticamente no influyen en mi vida. Si un día desaparecen, perfecto. Y si siguen apareciendo de vez en cuando, tampoco pasa nada. Para mí, ese es el verdadero punto de la recuperación: cuando deja de importarte si el TOC vuelve a intentarlo porque sabes cómo responderle.
Además, hay algo que aprendí con el tiempo. El TOC cambia constantemente de disfraz. A mí me ha atacado prácticamente en todos los temas posibles. Cada vez que conseguía superar uno, aparecía otro y pensaba: “Este sí que es diferente”. Pero no lo era. Era el mismo TOC con una máscara distinta. Y cuando entiendes eso, empiezas a dejar de caer en la trampa.
Si pudiera dar un consejo a cualquier persona que esté luchando con esto sería el siguiente: cada vez que aparezca un pensamiento obsesivo o te des cuenta de que estás rumiando, intenta verlo como una oportunidad para practicar. Una oportunidad para no hacer la compulsión, para dejar el pensamiento ahí, soportar el malestar y seguir con tu vida. No porque sea agradable, sino porque cada vez que haces eso estás entrenando a tu cerebro y avanzando un paso más hacia tu recuperación.
Y si un día no lo consigues y vuelves a compulsionar, de verdad, no pasa nada. No significa que hayas retrocedido ni que hayas perdido todo lo conseguido. Tendrás otra oportunidad para volver a intentarlo. Y otra. Y otra. Así es como se aprende. La recuperación no consiste en hacerlo perfecto, sino en seguir practicando una y otra vez.
Por último, me gustaría mandar un mensaje de esperanza. Sé que cuando tienes TOC es muy habitual pensar que tu caso es diferente, que nadie puede entender lo que te pasa o que lo tuyo no tiene solución. Yo también lo pensé. De hecho, creo que prácticamente todas las personas con TOC lo pensamos en algún momento. Pero no es verdad. El TOC hace creer a cada persona que su caso es único, y esa también es una de sus trampas.
De corazón, quiero deciros que es posible recuperarse. Requiere esfuerzo, paciencia y constancia, pero merece muchísimo la pena. Ojalá mi experiencia pueda dar un poco de esperanza a quien la necesite.
Muchísima fuerza y muchísimo ánimo a todas las personas que estáis luchando contra el TOC y también a vuestros familiares. Seguid confiando en el proceso, respetad vuestro ritmo y no dejéis de vivir vuestra vida. Poco a poco, las cosas cambian. Yo soy prueba de ello.
